A ilusionarse, pero con los pies en la tierra.

Queda poco más de mes y medio para las olimpiadas, y hay mucha expectación en lo que puedan hacer los chilenos en Londres este año. Francisca Crovetto, Tomás González, Kristel Köbrich, Denisse Van Lamoen y Bárbara Riveros son sin duda alguna las mayores esperanzas.

En nuestro contacto con Radio Usach habíamos hablado al respecto, cuales según nuestra modesta opinión eran las opciones de medalla o quienes podrían cumplir buena actuación en los Juegos Olímpicos este año. No vamos a entrar a detallar porque cada uno tiene posibilidades o lo que eventualmente podría ser una proyección y desarrollo durante la presente edición de las olimpiadas, mucho dato hay sobre eso, pero debemos entender que tan importante puede ser lo que logren sin que necesariamente sea con una medalla.

Los logros de nuestro país no son tantos a lo largo de la historia olímpica como para «exigir» medallas, del color que sean, por eso las pocas que se han obtenido en Juegos Olímpicos son tan valiosas, sin duda significa que le has ganado a los mejores. Ya clasificar a la cita olímpica en un país como el nuestro es ya un mérito tremendo, más aún si se hace con grandes participaciones, como los deportistas que hemos nombrado aquí. Entrar a una final olímpica o quedar dentro de los mejores no es un fracaso para lo que es el deporte en nuestro país, muchas veces mermado con la falta de profesionalización de este, otra veces con la aparente falta de recursos, en cualquier caso el esfuerzo que significa estar en Londres entre Julio y Agosto debe ser valorado, aunque no signifique necesariamente quedar en el podio.

La medalla sería un gran premio, independiente del color, ya el solo hecho de obtenerla es un orgullo y una recompensa al esfuerzo realizado muchas veces en toda una carrera en las distintas disciplinas, quién bien los expresó alguna vez fue Fernando González, cuando en atenas 2004, según relató tiempo atrás, no tenía animo para salir a jugar el partido frente a Taylor Dente por el 3° lugar, pero luego de ver a una almena llorar de felicidad al obtener el bronce, comprendió lo importante que es una medalla, aunque sea de bronce.

Tengamos esperanza, porque no, de soñar nadie nos priva, pero mantengamos los pies sobre la tierra, pelear una final olímpica ya es un gran motivo para sentirse orgulloso de nuestros deportistas.


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